3 de marzo de 2012

Elogio de la ballena y del ballenero

Los primeros héroes de la nueva forma de vida marítima no fueron ilustres dogos sobre naves pomposas, sino rudos aventureros y “espumadores del mar”, osados balleneros recorredores del océano y arriesgados navegantes a vela. En dos ámbitos fundamentales, la caza de la ballena y la construcción de buques, llevaron a los holandeses al principio considerable ventaja sobre los demás.

Mas antes de proseguir, diquemos unas palabras de elogio a la ballena y de reconocimiento a los balleneros. No es posible hablar de la grandiosa historia del mar y de la opción del hombre por el elemento oceánico sin hacer mención de la historia del fabuloso Leviatán y des u no menos fabuloso cazador. Grandioso tema en verdad. Mi pobre elogio no está a la altura ni de la ballena ni del cazador de ballenas ¿Puedo yo acaso atreverme a hablar como es debido de dos prodigios de los mares, del más poderoso de los animales vivientes y del más intrépido de los cazadores humanos?

Tan sólo puedo intentarlo valiéndome de dos grandes heraldos, verdaderos paladines de esos prodigios marinos: de un elocuente historiador francés, Jules Michelet, y de un gran escritor americano Herman Melville. El francés publicó en 1861 un libro sobre el mar, un himno a la belleza del océano ya al mundo desde sus inexploradas maravillas, a las riquezas de continentes enteros que viven y crecen sobre el fondo de las aguas y que el “cruel monarca de este mundo”, el hombre, aún no ha conquistado ni saqueado. Melville, por su parte es al océano lo que Homero fue al Mediterráneo oriental. Escribió la historia de la gran ballena blanca, de Moby Dick, y de su cazador, el capitán Ahab, en una formidable narración, Moby Dick, y al hacerlo poetizó la mayor epopeya del océano, entendido como elemento.

Tierra y mar. Una reflexión sobre la historia universal. Carl Schmitt

24 de febrero de 2012



Un segón, dos segons, tres segons, quatre... i cinc

16 de febrero de 2012


imagen Ken Wong
És quan dormo que hi veig clar
Foll d'una dolça metzina,
Amb perles a cada mà
Visc al cor d'una petxina,
Só la font del comellar
I el jaç de la salvatgina,
–O la lluna que s'afina
En morir carena enllà.
És quan dormo que hi veig clar
Foll d'una dolça metzina.

És quan plou que ballo sol
Vestit d'algues, or i escata,
Hi ha un pany de mar al revolt
I un tros de cel escarlata,
Un ocell fa un giravolt
I treu branques una mata,
El casalot del pirata
És un ample girasol.
És quan plou que ballo sol
Vestit d'algues, or i escata.

És quan ric que em veig gepic
Al bassal de sota l'era,
Em vesteixo d'home antic
I empaito la masovera,
I entre pineda i garric
Planto la meva bandera;
Amb una agulla saquera
Mato el monstre que no dic.
És quan ric que em veig gepic
Al bassal de sota l'era.

J. V. Foix

4 de febrero de 2012

Completamente viernes

Por detergentes y lavavajillas

por libros desordenados y escobas en el suelo

por los cristales limpios, por la mesa

sin papeles, libretas no bolígrafos,

por los sillones sin periódicos

quien se acerca a mi casa

puede encontrar un día

completamente viernes.

Como yo me lo encuentro

cuando salgo a la calle

y está la catedral

tomada por el mundo de los vivos

y en el supermercado

junio se hace botella de ginebra

embutidos y postre,

abanico de luz en el quiosco

de la floristería,

ciudad que se desnuda completamente viernes.

Así mi cuerpo

que se hace memoria de tu cuerpo

y te presiente

en la inquietud de todo lo que toca,

en el mando distancia de la música,

en el papel de la revista,

en el hielo deshecho

igual que se deshace una mañana

completamente viernes.

Cuando se abre la puerta de la calle,

la nevera adivina lo que supo mi cuerpo

y sugiere otros título para este poema:

completamente tú,

mañana de regreso, el buen amor,

la buena compañía.

Luís García Montero




MGMT - All We Ever Wanted Was Everything from oneedo on Vimeo.