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15 de noviembre de 2007



El verdadero dolor es incompatible con la
esperanza. Por grande que sea ese dolor, la
esperanza se levanta cien codos por encima.
Dejadme en paz, pues, con los indagadores. A tierra
las patas, abajo, perras ridículas, fabricantes de
confusión, farsantes. Aquello que sufre, que diseca
los misterios que nos rodean, no espera. La poesía
que discute las verdades necesarias es menos bella
que la que no las discute. Indecisiones acérrimas,
talento mal empleado, pérdida de tiempo: nada será
más fácil de verificar.

L A U T R É A M O N T

1 comentario:

Eloisemoi dijo...

las últimas dos frases me encantan. Un discurso muy certero para con nuestra realidad, la de mas de una persona y que poc@s se atreven a decirlo así desde el instinto. Chapó reina. Aquí una visitante q tb ofrece sus movidas. Ah sigue escribiendo tienes mucho ahi dentro.