.

.

17 de febrero de 2009

60. Cuando digo: «Mi escoba está en el rincón» — ¿es éste en realidad un enunciado sobre el palo y el cepillo de la escoba? En cualquier caso podría reemplazarse el enunciado por otro que diese la posición del palo y la posición del cepillo. Y este enunciado es ciertamente una forma más analizada del primero.— ¿Pero por qué la llamo «más analizada»?— Bueno, si la escoba se encuentra allí, esto ciertamente quiere decir que tienen que estar allí el palo y el cepillo, y en determinada posición mutua; y esto estaba en cierto modo oculto al principio en el sentido de la oración y es expresado en la oración analizada. Así pues, ¿quien dice que la escoba está en el rincón quiere realmente decir: el palo está allí y también el cepillo, y el palo está encajado en el cepillo?— Si le preguntáramos a alguien si quería decir eso, probablemente diría que él en modo alguno había pensado en el palo en particular ni en el cepillo en particular. Y ésa sería la respuesta correcta, pues él no quería hablar ni del palo en particular ni del cepillo en particular. Supón que en vez de «¡Tráeme la escoba!» le dijeses a alguien: «¡Tráeme el palo y el cepillo que está encajado en él!».— ¿No es la respuesta a eso: «¿Quieres la escoba? ¿Por qué lo expresas de manera tan rara.?»? — ¿Va a entender él mejor la oración más analizada?— Esa oración, podría decirse, efectúa lo mismo que la ordinaria, pero por un camino complicado.— Imagínate un juego de lenguaje en el que a alguien se le dan órdenes de traer ciertas cosas compuestas de muchas partes, de moverlas o algo por el estilo. Y dos modos de jugarlo: en uno (a) las cosas compuestas (escobas, sillas, mesas, etc). tienen nombres como en (15); en otro (b) sólo reciben nombres las partes y el todo se describe con su ayuda. — ¿Hasta qué punto una orden del segundo juego es entonces una forma analizada de una orden del primero? ¿Se oculta aquélla en ésta y es sacada a la luz por medio del análisis?— Sí, la escoba se destroza cuando palo y cepillo se separan; ¿pero consta por ello la orden de traer la escoba de panes correspondientes?
L. Wittgenstein. Investigaciones Filosóficas.

No hay comentarios: