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16 de marzo de 2009

-Perdona, pero no es mi culpa que te hipnotizases a ti mismo.
-Ya, pero ¿porqué me dejaste marchar en esas condiciones?
-Yo no te dejé marchar. No sé si lo sabes, pero cuando liberas tu subconsciente eres una fuerza en la naturaleza.
-Pues, no, no lo sé y prefiero no saberlo.
-Pues es una lástima. Porque es mucho mejor lo que ocultas que lo que enseñas.
-Estás enamorado de mí. Es muy bonito y muy romántico. Y yo no tengo más remedio que aprovecharme porque la vida de mi marido está en juego. El segundo caso de la tesis de León es una paciente de este hospital la ingresó porque decía que era un peligro para su marido. Está en el ala de los peligrosos. ¿Vamos?
-¡No!
-¿Por qué dices que no si al final sabes también como yo que va a ser que sí? El mundo es exactamente igual que ayer aunque hoy sepamos que tienes sentimientos.
-Los sentimientos son un desorden endocrino que no padezco.
-Si los sentimientos fueran plantas tú serías el jardín botánico.
Inconscientes, Joaquin Oristell.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"...Y nada significan, porque nada que valga la pena puede ser entendido por la mente" (Woody, Manhattan).

El Abogado de Sofía dijo...

Interesante e ingenioso diálogo. Me ha recordado a las comedias de Oscar Wilde.

Un saludo.