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28 de agosto de 2010



1 comentario:

Gato Mario dijo...

Pintado en 1937, en pleno nacional-socialismo. Klee presenta un conjunto no serial de arcos que reniegan de ser meros eslabones de una cadena. No quieren sostener ninguna estructura. Sobre ellos no hay posibilidad arquitectónica alguna. Cada uno abandona la fila por su propio pie. Han dejado de ser 'masa' para devenir 'multitud'. Son plenamente conscientes de su fuerza por su superioridad númerica. Se abalanzan sobre el pasivo espectador como si lo fueran a pisotear. Pero con todo, con su intimidación, con su violencia casí mítica, no es un declaración de guerra, sino de revolución.