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23 de agosto de 2010

-Estoy completamente de acuerdo, respecto al fantasma de Griffin o lo que fuera, en que el hecho de que se apareciera primero al niño, a una tan tierna edad, le añade un toque especial. Pero no es el primer caso que conozco en el que algo tan encantador le ocurre a un niño. Si el hecho de que se trate de un niño le da al asunto otra vuelta de tuerca, ¿qué diríais de dos niños?

-¡Diremos, por supuesto –exclamó alguien-, que dos niños significan dos vueltas de tuerca! Y que queremos saber algo acerca de ellos.
Otra vuelta de tuerca, Henry James

Maquinalmente, sin saber cómo, me encontré metida en la sucia bañera, desnuda como todos los días, dispuesta a recibir el agua de la ducha. En el espejo me encontré reflejada, miserablemente flaca y con los dientes chocándome como si me muriera de frío. La verdad es que era todo tan espantoso que rebasaba mi capacidad de tragedia. Solté la ducha y creo que me entró una risa nerviosa al encontrarme así, como si aquél fuese un día como todos. Un día en que no hubiese sucedido nada. “Ya lo creo que estoy histérica”, pensaba mientras el agua caía sobre mí azotándome y refrescándome. Las gotas resbalaban sobre los hombros y el pecho, formaban canales en el vientre, barrían mis piernas. Arriba estaba Román tendido, sangriento, con la cara partida por el rictus de los que mueren condenados. Oía como el rumor humano aumentaba al otro lado de la puerta, sentía que no me iba a mover nunca de allí. Parecía idiotizada.

Entonces empezaron a dar porrazos en la puerta del cuarto de baño.
Nada, Carmen Laforet

Imagen, S. Bongart

1 comentario:

marieta dijo...

Nada!!!! Lo tengo pendiente desde hace muuuuuuuuucho tiempo, demasiado :(