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9 de enero de 2011




(...)que nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres de Manhattan,
igual que dos desnudos en penumbra
con Nueva York al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.
L. García Montero.



1 comentario:

Khiara dijo...

Eres una inquieta cambiadora de blogs :P

Me ha gusta mucho el poema.... Tomo nota: al aeropuerto no, aunque siempre es bonito alargar las despedidas :)