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13 de abril de 2013

Detachment



Todos tenemos problemas, cosas con las que lidiar. Y todos lo llevamos con nosotros a casa por la noche. Y lo regresamos con nosotros al trabajo por la mañana. Creo que esa impotencia, es darse cuenta de esa sensación de estar a la deriva, en el mar, sin boyas ni seguridad, cuando pensabas que tú serías quien tiraría de la boya.

Los poderes de quienes debemos ser, trabajan duro, atontándonos hasta la muerte. Entonces, para defendernos y luchar para no asimilar este atontamiento en nuestros malditos procesadores mentales, tenemos que aprender a leer. Para estimular nuestra propia imaginación. Para cultivar nuestra propia conciencia, nuestro sistema de creencias. Todos necesitamos estas habilidades. Para defendernos. Para preservar nuestras mentes.  


Si no tomara estas píldoras, cometería un asesinato masivo con la mitad de los padres. Es más, los ayudaría a tirar por la ventana a sus hijos.

Tenemos la gran responsabilidad de guiar a los jóvenes para que no terminen desmoronándose… desmoronándose a mitad del camino… sintiéndose insignificantes.
Hoy me di cuenta de algo: no soy una persona para ti... no deberías estar aquí. Yo no estoy aquí. Puedes verme, pero estoy... vacío. Fracasando. Estamos fracasando. Fracasando en el sentido de que hemos defraudado a todos. Incluidos a nosotros mismos.

Entonces, cuando leemos, nos damos cuenta de que la Casa Usher no es sólo un viejo y decrépito castillo que necesita arreglos. Es, también, un estado del ser.


1 comentario:

Nienor dijo...

Muy buena película, una pena que pasara tan desapercibida!
Saludos ^^