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31 de julio de 2013

Mujer y sexualidad



Si, según una interpretación de corte psicoanalítico, el miedo a la mujer genera la política sexista, por el contrario, desde una lectura vinculada a las teorías de la colonización, es la política sexista la que genera el miedo al oprimido. El indígena, la Mujer, el animal son demonizados para que su dominación aparezca como legítima. La peligrosidad del oprimido justifica, así, el control y/o la eliminaci ón. Este proceso o se produce a nivel consciente sino que constituye el fondo de convicciones de una sociedad colonialista, sexista o exageradamente antropocéntrica. 
Las peculiaridades del Otro, naturales (menstruación interpretada como impureza, por ejemplo) o construidas en el proceso de dominación (hipocresía y superficialidad de las mujeres, etc.) son ontologizadas y convertidas en pruebas de la inferioridad y peligrosidad del sometido. La perversa mujer insaciable es una creación masculina que justifica la opresión y el control. Recordemos, como caso paradigmático, que las amputaciones sexuales rituales (excisión e infibulación) que sufren, según datos de la OMS, más de cien millones de mujeres en el mundo, son justificadas por el carácter lascivo e inagotable de la sexualidad femenina natural. 

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