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19 de julio de 2013

Qué sentido tendría





Qué sentido tendría todo esto, vida mía,
sin el amor persiguiendo a la vida,
bailando a la deriva.
Dime, qué sentido tendría todo esto, vida mía,
sin la muerte esperando a la vida,
jugando a la lotería.

Y es que... te echo de menos, mi niña,
echo de menos al emprendedor que creía
en la revolución, al corredor de fondo, al cazador.
Echo de menos levantarme sin resaca
y, a la luz de la mañana, acariciar mi cara
mientras encontraba tu mirada medio dormida.
Echo de menos en las fotos a mi padre,
y a mi perra, y a ti, y a toda la familia reunida,
y a mi cabeza sin alopecia, claro que sí,
a querer mejorar, a las ganas de pedalear sin parar,
a tener algo que decir y podértelo contar,
hacerte subir, salir a bailar,
hacer el payaso para hacerte reír,
nadar en el mar para bucear,
mirarte bajo el agua y decirte que sí con el pulgar
en el mar tropical de América Latina.

Echo de menos hablar de cosas que no van a cambiar,
hacer la cadireta antes de dormir,
salir a pasear y sentir que sí,
que me falta algo si no te veo,
y este invierno es un encierro.
Si no estás aquí, no me proyecto,
y sin proyectos yo soy un cero
a la izquierda de esta cama,
ya no hay nadie, nada de nada.

Qué sentido tendría todo esto vida mía
 si el amor persiguiendo a la vida,
bailando a la deriva.

Dime, qué sentido tendría todo esto, vida mía,
sin la muerte esperando a la vida,
jugando a la lotería.

Te echo de menos tanto
que casi ni me encuentro,
ni me aguanto.

Y me duele en el alma que tengas que cantarlo
porque no puedo afinarlo.

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